Yo también soy Mía

 

Hace unas semanas estuve en Madrid y una noche me junté con mi amiga Silvia en su casa. Estaba con Marta en la cocina abriendo una botella de vino tinto que trajo de contrabando de no me acuerdo donde pero que estaba buenísimo. Mientras me servía una copa me preguntaron que tal el vuelo a España y les comenté que había visto La La Land en el avión (por cuarta vez, lo reconozco). Ninguna de las dos la había visto. “Es que me han comentado que el final es triste“. ¿Triste? Está claro que esta película deja espacio para la interpretación personal.

Desde mi punto de vista La La Land trata sobre esas decisiones que debemos tomar y que cambiarán drásticamente el curso de nuestras vidas. Elegir entre perseguir nuestros sueños o renunciar a ellos por amor, es probablemente una de las decisiones más complicadas con la que muchos de nosotros nos hemos encontrado.

Mía y Sebastian, dos jóvenes con grandes sueños que se enamoran. Dos jóvenes a los que la vida les hace elegir entre su carrera y el amor, y que finalmente optan por perseguir, por separado, todo aquello que se habían propuesto.

La La Land es como la vida misma. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor. Yo nací en los 80, soy de esa generación que dejó España para trabajar de aquello para lo que nos habíamos preparado. Una generación llena de Mias y Sebastians. Llena de jóvenes con sueños que en algún momento cogieron caminos diferentes para poder cumplirlos, pero también de aquellos que decidieron dejar de lado sus sueños para acompañar a sus parejas a otra ciudad o país, donde poder cumplir los de la persona a la que amaban, renunciando a los suyos propios.

En la última escena, la más emocionante de la película, Mía vuelve a L.A, la ciudad donde conoció a Sebastian, y se reencuentra con él. Y mientras él toca su canción al piano, da vueltas por la cabeza de ambos aquello que todos nos preguntaríamos en esa situación ¿Qué habría pasado si hubiéramos tomado el otro camino?

¿Triste? No. Ambos eligieron el camino que creyeron que les haría más felices. No hay decisiones buenas ni malas, ningún camino es mejor que el otro. Solo el tiempo nos dirá si, finalmente, la decisión tomada nos hizo tan felices como creíamos.

Y es que yo también soy Mía. Yo también luché por un sueño, me enamoré, y la vida me puso en ese cruce en el que debía elegir que camino tomar. La diferencia es que yo elegí el del amor, porque los sueños con los años pueden cambiar, modificarse o incluso pueden cumplirse en otro momento o lugar del mundo. Pero Sebastian…Sebastian solo hay uno (aunque en mi caso se llama David). Y preferí no sentarme a pensar en lo que pudo haber sido y no fue, si no arriesgarme y seguir luchando por alcanzar mis sueños en otro lugar junto a él ¿Difícil? Mucho, pero hay cosas de las que uno jamás se arrepiente, y esta es una de ellas.

 

 

Compártelo

5 Comentarios

  1. Lauper
    10/05/2017 / 7:27 am

    ¡Me he emocionado!
    Me he emocionado más con tu historia que con la película propia…puede ser que no la viera en el momento apropiado, a veces hay que dar segundas oportunidades y la de La La Land me queda pendiente.
    Seguro que todas en algún momento de nuestras vidas somos Mía…

    • 10/05/2017 / 2:11 pm

      ¡Muchas gracias Lauper! Te animo a verla de nuevo…yo la he visto 4 veces y no me canso. Hay algo en ella que seguro que te gusta. Si te fijas durante la película, el director hace guiños a otras películas antiguas…como en el momento en el que sale Mía con los globos de colores en las manos delante de un dibujo del Arco del Triunfo y otros varios más como ese. No la mires solo por su historia de amor. Disfruta de la música, del vestuario o de cómo el director ha sido capaz de hacer una película que transcurre en la actualidad y hacernos sentir como si estuviéramos viendo una película antigua.

  2. O_OMery
    15/05/2017 / 9:00 am

    Aplauso de 80m para mi valiente!! “Sebastian” pocas veces aparece en la vida y al final lo bonito de los sueños, y la búsqueda del éxito profesional, es que se vuelve en una cosa de dos cuando apuesta por la persona correcta.

    Eso sí, “Sebastians” por el mundo con el corazón roto por “Mías” para otras… a mi que me llegue lo auténtico al 100%!! 🙂

    Besotes bonita!

  3. 03/06/2017 / 8:12 pm

    Como me ha gustado este artículo… la verdad es que se hablaba tanto de La la Land que me resistí mucho a verla, pero cuando lo hice me enamoré. Y es que, es cierto, deja ese final abierto… ¿triste? pues depende de como se mire… pero es cierto que en esta vida a veces hay que elegir, y me alegro de que tu eligieses el amor 🙂

    ¡Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *